Las Universidades y el conocimiento.

by • noviembre 6, 2014 • Abogacía, Educación, JusticiaComments (0)1674

Las Universidades deben ser independientes y autónomas puesto que son la principal fuente de creación, difusión y almacenamiento de conocimiento, que es un elemento esencial para el desarrollo de la humanidad.

Las Universidades de occidente tienen como antecedente inmediato los centros de conocimiento que se dieron en el mundo árabe como la “Casa de la Ciencia” de la ciudad de Bagdad en donde se tradujeron muchas obras filosóficas de la cultura griega; los árabes también introdujeron al conocimiento del mundo el cálculo algebraico; a través de la traducción de las obras de Galeno, a comienzo del siglo XI, se escribe el Canon Médico, que luego llegaría a Europa como un instrumento de difusión del conocimiento médico; se descubren los principios de la cámara oscura; fueron ellos quienes llevaron la fabricación del papel al continente Europeo y los propios médicos árabes describieron la circulación de la sangre y los efectos del contagio de la Peste. En Europa se había dado un fenómeno de decadencia del conocimiento que devino de la caída del Imperio Romano, la gran cultura que se había creado tanto por esta civilización como por la Griega, fue destruyéndose en forma gradual y los restos que de ella quedaron, se conservaron, a través de quienes, en aquel tiempo, tenían la capacidad de la lectura y la escritura, es decir los representantes de la Iglesia cristiana, he aquí que la cultura en la época medieval hubiese sido conocida como “Cultura Monacal”. Para principios del siglo XII la ciudad de Toledo en España era una amalgama de culturas, árabe, judía y cristiana y esto permitió que la cultura que llegaba del mundo oriental fuese traducida al latín y de ahí pasara al resto del continente europeo. Por lo que se refiere al conocimiento jurídico, no existía en Europa un sistema de derecho consolidado, sino que existían una gran gama de principios jurídicos que se encontraban fragmentados en las distintas culturas como eran los ostrogodos, los francos o los longobardos. A finales del siglo XI, en una biblioteca italiana, se descubre un ejemplar del Digesto, que era una de las obras jurídicas de mayor importancia creadas por la cultura romana y a través de este documento se inicia una enseñanza del Derecho que se centra en la ciudad italiana de Bolonia, que es reconocida como la Universidad más antigua del continente Europeo. Inicia así el nacimiento de las Universidades en Europa, estas serán de dos tipos: las de formación espontánea y las que eran establecidas por un acto de fundación (determinado su establecimiento a través de las autoridades), éstas eran de fundación Pontificia o de fundación Imperial, según que el acto de creación derivase de un mandato eclesiástico o del poder civil. Muchos jóvenes de distintas regiones de Europa acudían a las Universidades que se iban formando; sin embargo, existían reglas derivadas al derecho germánico según las cuales el extranjero podría ser considerado como enemigo y excluidos de protección jurídica y sucedía así que en los centros de estudio se cometían desmanes y represalias en contra de los estudiantes extranjeros, de ahí que empezó a darse protección a estos estudiantes a través de figuras legales, posteriormente esta protección se extendió a los maestros; conociéndose la importancia que tenía la transmisión del conocimiento en estos centros, los poderes civil y eclesiástico extendieron la protección a otros niveles, así por ejemplo los conflictos que surgían entre maestros y estudiantes se resolvían por tribunales propios de la institución. Por otro lado, la afluencia de estudiantes a las ciudades que tenían centros de enseñanza superior, fue aumentando la economía de aquellas, lo que implicó que los cabildos de estas dieran también protección y autonomía a los centros de estudio. Fue así como estas agrupaciones de maestros y estudiantes fueron adquiriendo atributos propios de un ente corporativo, como su propia capacidad de decisión, en su gobierno interno y en la actividad de enseñanza (libertad de cátedra). Como centros en los que se creaba y transmitía el conocimiento, el propio poder político reconoció su importancia y por tanto, la necesidad de que estos organismos tuviesen la independencia y autonomía necesaria para qué pudieron cumplir con esa función tan importante sin injerencias que la perjudicaran. Existe una anécdota que se atribuye a los maestros de la Universidad de Salamanca en España, no comprobada pero si ilustrativa sobre al tema que se trata: se menciona que un monarca español inscribió a su hijo en dicha Universidad el que, ante su falta de capacidad, fue expulsado, cuando el monarca reclamó al maestro decano este hecho, él le contestó -lo que natura no da, Salamanca no lo presta-, con esto daba a entender que la Universidad tenía independencia inclusive sobre el poder real; cierta o no, la anécdota detalla muy claramente la importancia de los centros de conocimiento y la necesidad de que los poderes ajenos a ella respeten su autonomía e independencia. Un último detalle referente al término Universidad, este se utilizaba para describir aquello que correspondía a un grupo dedicado a una actividad exclusiva y, en sus orígenes, se hacía referencia a los dos tipos de actividades que se realizaban en los centros de enseñanza, la actividad de recibir el conocimiento que era conocida como Universitas Alumnori y la actividad de transmitir el conocimiento, que era conocida como Universitas Magistrorum, fue de aquí de donde surgió el término que actualmente utilizamos para referirnos a los centros de enseñanza superior. Si quiere conocer más sobre el tema le recomiendo la lectura del libro “la Universidad epopeya medieval” del doctor Rolando Tamayo Salmorán.

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