El sentimiento por mi nación

by • septiembre 22, 2017 • corrupción, Democracia, Educación, etica del servicio público, JusticiaComments (0)252

Ante un congreso reunido en Chilpancingo, en el actual Estado de Guerrero, el insurgente José María Morelos y Pavón presentaba un documento conocido como “Sentimientos de la Nación”. En estos días que celebramos la independencia de México, la nostalgia me ha invadido y guiado a la lectura de ese documento y veo, con tristeza, que aquello por lo que lucharon nuestros próceres,  por darnos una nación buena y libre, se convirtió en una falacia que, cada año, la clase en el poder, una pequeñísima porción de la sociedad mexicana, pretende esgrimir para levantar un sentimiento patriótico que no puede surgir ante el hambre y la miseria de millones de mexicanos; ver al figurín de escaparate, supuesto líder de esta nación, ondear la bandera patria en un hueco grito de “Viva México”, más que sentimientos de fervor patrio, me causó náuseas.

Alguna reflexión surge de la lectura de algunos pasajes de la declaración presentada por Morelos aquel 14 de septiembre de 1813, al compararla con la actual realidad que vivimos los habitantes de este país.

Sobre el poder legislativo, menciona el documento: “Que la soberanía dimana directamente del Pueblo, el que sólo quiere depositarla en sus representantes dividiendo los poderes de ella en Legislativo, Ejecutivo y Judiciario, eligiendo las provincias sus vocales, y estos a los demás, que deben ser sujetos sabios y de probidad.” “La dotación de los vocales será una congrua suficiente y no superflua, y no pasará por ahora de ocho mil pesos.”

La realidad de mi país es contraria a eso, la soberanía ya no dimana del pueblo, el desencanto de la política, ha alejado a los ciudadanos de las urnas y sólo una tercera parte de ellos deciden quienes serán los gobernantes. Los supuestos representantes del pueblo, son producto de elecciones basadas en un sistema creado especialmente para beneficiar a la clase política. Así el producto del trabajo de millones de mexicanos, se destina a los partidos polìticos, los que seleccionan a sus diputados plurinominales, en un ejercicio opuesto a la representación del pueblo.

Sabiduría y probidad, son conceptos que no conocen la gran mayoría de los congresistas en México, basta con escuchar las peroratas de aquellos que tienen la escasa voluntad de trabajar y subirse al estrado para expresar su opinión. Probos, entendiendo por tal integridad en el obrar, son muy pocos, las delicias de vivir del dinero de los contribuyentes les ha llevado a buscar como colocarse en los puestos públicos y brincar de uno a otro, abandonando las responsabilidades que tenían, por temor a quedar fuera del presupuesto.

La dieta que reciben los diputados supera los 148,000 pesos mensuales, además de otras prestaciones como aguinaldo, vacaciones, viáticos, seguro médicos, transporte, etcétera. Un diputado gana 600 veces más que muchos mexicanos que se parten el lomo trabajando por miserables 80 pesos diarios. Así que el sueldo que se atribuyen los congresistas es más que suficiente y sobradamente superfluo, contrario a la voluntad de los fundadores de la nación.

Sobre la equidad social se menciona: “Que como la buena ley es superior á todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, aleje la ignorancia, la rapiña y el hurto. ”Que la esclavitud se proscriba para siempre, y lo mismo la distinción de castas, quedando todos iguales y sólo distinguirá á un americano de otro, el vicio y la virtud.”

Según demuestra un estudio publicado en la revista Forbes, en México el 1% de la población, recibe el 21% de lo que produce el país, los ricos, se hacen cada vez más ricos, la fortuna de los cuatro mexicanos más opulentos, equivale al 8% del valor del país; de cada 10 personas, 5 viven en la pobreza; en educación el 48% de las escuelas públicas carecen de acceso a drenaje, 31% carecen de acceso a agua potable, 12.8% no cuenta con baños o sanitarios y 11.2% no tienen acceso a energía eléctrica y de cada 10 alumnos, 6 no cuentan con acceso a equipo de cómputo.

El sistema de castas sigue vigente, la población indígena es 4 veces más pobre que el resto y continúa siendo discriminada, no sólo por la pobreza o su apariencia física, sino por su propia etnia, cuando debiera ser un orgullo descender de aquellos que originalmente habitaron ese país. Cuán común es utilizar el término indio como insulto, la educación no nos ha cambiado.

Es indudable que el “jornal del pobre”, es ahora mísero y que no aleja a las personas de las rapiña, la ignorancia y el hurto, pues el mismo estudio revela que la violencia tiene entre sus principales fuentes el desempleo y los bajos niveles de educación de los jóvenes.

Sobre el sistema fiscal la declaración de Morelos, mencionaba: “Que se quite la infinidad de tributos, pechos ó imposiciones que más agobian y se señale á cada indibiduo un sinco por ciento en sus ganancias, u otra carga igual ligera, que no oprima tanto, como la alcabala, él estanco, él tributo y otros, pues con esta corta contribución, y la buena administración de los bienes confiscados al enemigo, podrá llevarse él peso de la Guerra y honorarios de empleados.”

La publicación de Forbes, antes mencionada, refiere el grave desequilibrio del sistema fiscal mexicano, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) lo pagamos todos cada vez que consumimos un producto, la ley mañosamente obliga al comerciante a disimular este en el valor final de venta y, ante esto, en muchas ocasiones las clases más desfavorecidas, terminan pagando más contribuciones que las privilegiadas.

El grito de “Viva México”, es un vano deseo, pues el país está muriendo debido al contubernio que se da entre las clases política y una parte de la empresarial, para desangrar al país, solo podré lanzar ese grito con entusiasmo cuando vea a un México más justo.

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