Selma, la tecnología en favor de los derechos civiles

by • marzo 15, 2018 • UncategorizedComments (0)221

El pequeño mueble que en su parte superior tenía una pantalla ovalada y transmitía señales visuales y sonoras, se empezaba a popularizar, pues la tecnología de rayos catódicos había entrado en el fenómeno de la producción en masa y esto permitió que la televisión, como medio de comunicación, fuese accesible económicamente a las familias de la floreciente clase media norteamericana que, a principios de los años sesenta del siglo pasado, hicieron de este aparato una parte integral de la vida en el hogar. En la tarde la familia se reunía frente a aquella pantalla ovalada que, en imágenes en blanco y negro, transmitía programas y noticias.

En EEUU se habían logrado avances en los derechos civiles para los afroamericanos, pero en muchos estados del sur las disposiciones legales relativas a sus Derechos Políticos se volvieron inaplicables debido a la gran cantidad de requisitos que se pedían a los hombres de color para poder inscribirse como ciudadanos con derecho a voto.

Eso provocó un gran movimiento social que se presentaba a través de posturas radicales como los denominados Black Panthers y la organización Nation of Islam, hasta aquellas que buscaban, a través de la resistencia civil pacífica, lograr que el derecho de los afroamericanos en EEUU a participar en la actividad política a través del voto, fuese una realidad.

Uno de los estados más reticentes a la aplicación de dichas leyes era Alabama, en aquel tiempo gobernado por George C. Wallace Jr., quien se oponía fervientemente al reconocimiento de las leyes sobre derechos civiles y antisegregacionistas. Dos años antes había expresado su parecer sobre estas leyes con la frase que le marcaría de por vida “Segregación ahora y segregación siempre”, esta postura le provocó fuertes enfrentamientos con el entonces presidente John F. Kennedy, quien a raíz de su trágica muerte fue sustituido por Lyndon B. Johnson, a quien le tocó enfrentar la problemática que surgió con motivo de lo que ahora se conoce como “Domingo Sangriento”, que paso a relatar.

Ante las políticas del gobernador Wallace, las organizaciones de resistencia civil decidieron realizar una marcha de protesta desde Selma, Alabama, hasta la ciudad de Montgomery, capital de dicho estado. Dicha marcha fue organizada por los líderes de color James Bevel y Amelia Boynton Robinson, y aquel 7 de marzo de 1965 cerca de 600 personas se manifestaron en el camino indicado y al llegar al puente denominado Edmund Pettus, sobre el río Alabama, se suscitó una fuerte conflagración: Fuerzas estatales y guardias civiles atacaron a los pacíficos manifestantes con gases lacrimógenos y macanas, hiriendo a gran cantidad de ellos, incluyendo a Amelia Boynton, que quedó tirada en el suelo sangrando de la cabeza.

La situación es que esta manifestación fue cubierta por los medios y la televisión grabó videos de la brutal represión, los que fueron difundidos a cerca de 70,000,000 de televidentes en todo el mundo, causando una fuerte impresión, sobre todo la imagen de la mujer que yacía en el suelo inerme, frente a la brutalidad de la policía.

Una nueva marcha fue anunciada para dos días después y cientos de personas acudieron, de todo el país, a solidarizarse con el movimiento por los derechos civiles, entre ellos James Joseph Reeb, ministro presbiteriano de Boston, quien fue salvajemente golpeado en la calle por un grupo de hombres blancos que se encontraban furiosos por los reclamos de la gente de color. Cuando llegaron a auxiliar a James, este había muerto, pero no en vano, la noticia y las imágenes fueron difundidas de nueva cuenta por la televisión.

El 15 de marzo el presidente Johnson compareció ante el Congreso presentando la Ley del Derecho al Voto, que obligó a siete estados del sur, que se oponían al derecho al sufragio de la gente de color, a reconocer ese derecho civil. La comparecencia del presidente en el Congreso fue difundida ampliamente por la televisión.

Fue así como ese invento presentó al mundo la cruel realidad de la lucha por los derechos civiles en el país que se jactaba de ser el más poderoso del mundo y la fragmentación que debilitaba a la sociedad estadounidense.

Frente a la realidad que vive ese país, más  de 50 años después de Selma, cuánto sentido encuentra la frase que recibe a los visitantes del Bloque 4, del campo de exterminio Nazi de la Segunda Guerra mundial, en Auschwitz: “Quien olvida la historia está obligado a repetirla”.

Crédito de imagen: pixbay.com

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