Lo mexicano y el orgullo de pertenencia

by • marzo 21, 2018 • cultura de México, cultura de México, discriminación, Historia de México, Literatura Mexicana, Mexicanidad, racismoComments (0)221

 

Los territorios que pertenecieron a la colonia española y, por unas décadas, a la reciente Nación Mexicana, que ahora forman parte de los que los estadounidenses conocen como suroeste, fueron arrebatados a México en una cruenta y desigual guerra que se sucedió entre 1846 y 1848.

Pocas veces nos detenemos a pensar que en estas tierras había decenas de miles de personas de ascendencia hispana, cuyos antepasados habían llegado hacía más de 200 años y que tenían una cultura y una civilización tan buena o mejor que la de los invasores.

Se establecieron en esos territorios y a través del duro esfuerzo de generaciones, crearon poblaciones que se comunicaban entre sí a través de rutas comerciales, y puertos como San Francisco, San Diego, Los Angeles o Santa Barbara que comerciaban los productos de las tierras californianas y más allá, con los navegantes que venían del oriente, sobre todo de Filipinas.

Para comprender la magnitud de la civilización hispana originaria de los territorios del norte de México, basta con referirnos a la gran cantidad de ciudades que llevan nombre en español: En California, desde San Diego, hasta la propia capital de ese estado Sacramento; en Nuevo México: Tucson, Albuquerque, Santa Fe; en Nevada: Las Vegas, y en Texas, El Paso y San Antonio; son sólo ejemplos de lo que era la población hispana de esos territorios, previo a ser invadidos por Estados Unidos.

Que terrible golpe debe haber sido para los habitantes, católicos y de habla hispana, enterarse que, de un momento a otro, eran gobernados por una nación extranjera, con cultura, idioma y religión distintos; sin embargo, conservaron mucha de su hispanidad, que fue adquiriendo tintes propios. Es en esta época que se sitúan los orígenes de lo que identificamos como cultura chicana, que en el libro “Chicanos. Antología histórica y literaria” se define como lo que abarca toda una ideología que implica una necesidad de autodeterminación y también un reto, que se sustenta en un orgullo étnico cultural.

Armando Miguélez, en su tesis doctoral “Antología histórica del cuento literario chicano” (1877–1950), nos refiere la existencia de periódicos en español que surgieron de esa sociedad culta, con abundancia de instituciones políticas, sociales y culturales que existían en los territorios invadidos, muy lejos de la idea de “barbarie” que plantean aquellos que pretenden justificar la absurda invasión de EEUU hacia México.

El desprecio, brotado del desconocimiento del estadounidense hacia esta cultura, ha sido una de las principales causas que las raíces mexicanas hayan prevalecido, pues esa misma ignorancia le llevó al “güero” al desprecio y la discriminación y esto ha tenido como consecuencia que los mexicanos y sus descendientes no se hayan asimilado a la cultura estadounidense, lo que ha incidido en la preservación de los rasgos culturales de nuestra civilización.

El Cosmopolitan, de la ciudad de Kansas, publicaba el 12 de octubre de 1919: “¿Y cómo quiere (el gobierno de EEUU) que los mexicanos renuncien a su nacionalidad, a su verdadera ciudadanía, para aceptar la de un país donde a cada paso se les desprecia y se les hiere? ¿Cómo ser ciudadanos de un país cuya prensa publica todos los días falsedades e injustas opiniones acerca de nuestra querida patria, cuyos artistas sólo se exhiben en películas y cartelones como bandidos y degenerados? ¿Cómo ser conciudadano de quienes apenas oyen decir “Mexican” y cierran sus puertas y esconden sus vírgenes?

En el estudio que se comenta, se hace referencia al periódico Arizonense que en la década de los 20 del siglo pasado, hacían referencia a los estereotipos con que se insultaba a las minorías mexicanas, “El Tucsonense” mencionó la doble caracterización que se hacía de los mexicanos, al referirse a la expresión entonces utilizada por los anglos “Spanish si, pero de México”, con lo que se quería significar una diferencia de medida hacia los mexicanos o descendientes de estos, la gente que se encontraba en un estatus social bajo, para ellos era “Mexican”, pero si la persona había triunfado y llegado a tener una posición solvente, entonces se referían a ella como “Spanish”, con lo que el anglo determinaba una diferencia entre ellos y el hispano, independientemente de la posición social que tuviese, lo que no quedaba exento de discriminación.

La preservación de la cultura por parte de los grupos mexicanos, tanto los que se encontraban en el territorio norteamericano desde antes de la guerra de 1848, como la de los que fueron llegando con posterioridad, dio lugar a movimientos sociales que buscaban acabar con el trato discriminatorio e infamante. Así, encontramos que el movimiento por la reivindicación de los trabajadores agrícolas en California liderado por César Chávez tenía como órgano de publicación “El malcriado”, periódico que expresaba las demandas y los intereses de los trabajadores agrícolas en los mediados de los años 60 del siglo pasado.

Veinte años después había en EEUU más de 1,500 periódicos en español, lo que nos habla muy claro de lo poco que ha penetrado la cultura anglosajona en los hispanos que viven en dicho país y que obedece en buena medida a esa segregación cultural derivada del desconocimiento del anglosajón estadounidense respecto a culturas que no sean la propia. Bienvenida esa ignorancia pues ha ayudado a preservar las costumbres y tradiciones de los mexicanos en el extranjero.

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