Perdón, olvido y reconciliación

by • septiembre 9, 2018 • clase política, corrupción, Justicia, México, política mexicana, Sistema de Justicia, UncategorizedComments (0)89

Aquel ciudadano de México, se levantó en la madrugada, tenía sed y se dirigió a la cocina, al encender la luz se llevó tremendo susto: más de seis cucarachas salieron corriendo y se escondieron bajo los muebles y en los huecos de la pared. Al día siguiente estaba en el mismo lugar, acompañado del exterminador de plagas, quien le dijo:

  • Por cada cucaracha que veas, habrá cientos escondidas en los rincones –

En un lujoso salón del Palacio Nacional y frente a una mesa, baja y de gruesa estructura de madera fina, a ambos lados se encuentran estos dos personajes sentados en sillas de alto respaldo rematado en piel, sus miradas se cruzan y, en medio de estas, la bandera de México. La fotografía ha sido tomada para la prensa, la reunión de ese 9 de agosto, entre el presidente en funciones Peña Nieto y el electo López Obrador, se había publicitado oportunamente y, según se dijo a los medios, se tomaron acuerdos para llevar a cabo la transición del gobierno, de la mejor manera posible.

Lo que no se mencionó, fueron los pactos hechos en la penumbra, entre ambos personajes. Llegar al poder para López no fue fácil, doce años de lucha le hicieron ver que no podía enfrentar a las fuerzas económicas y políticas que se esconden tras el poder en México y que había que negociar con ellos. En reuniones previas habían acordado un pacto de impunidad frente a la corrupción que flagela al país, para ello había que doblegar al Poder Judicial y someter al Ministerio Público, pero eso no fué difícil.

Los indicios de este pacto son muchos y demasiado obvios como para poder soslayarlos, tienen cara y nombre, veamos algunos de ellos:

El que más cerca tengo es a César Duarte Jáquez quien fue gobernador de mi Estado, Chihuahua, de 2010 a 2016, tiempo en el que formó una red de corrupción que dejó las arcas estatales quebradas por miles de millones de pesos. Muchos de sus colaboradores se encuentran en prisión y sujetos a procesos penales y, en contra de Duarte, se han girado diversas órdenes de aprehensión que no se han ejecutado pues, al parecer, ha sido protegido por Peña Nieto. algunos embrollos, con el dinero de las arcas públicas del Estado, se dieron en la campaña de este último para la presidencia y hay entre ellos un evidente contubernio. Para mi como chihuahuense y seguro para la mayoría de mis paisanos, ha sido una bofetada el que este señor haya aparecido en actos públicos del actual presidente, abrazándolo en un gesto de reconocimiento. ¿A qué obedece esa seguridad y descaro?

Relacionado con este gobernador se encuentra Alejandro Gutiérrez, ex funcionario del Partido Revolucionario Institucional, al que pertenece el presidente Peña Nieto. Gutiérrez intervino en una operación simulada, a través de la que se extrajeron doscientos cincuenta millones de pesos del Gobierno del Estado de Chihuahua, para ser triangulados al referido partido, en las elecciones del 2016. Este señor se encuentra preso en Chihuahua, se han dictado sentencias de los jueces federales que han pretendido extraer el caso del control del Estado de Chihuahua.  Este viernes nos encontramos con la desagradable noticia de que la Procuraduría General de la República, decidió cancelar la persecución contra este señor.

Elba Esther Gordillo, quien fuera la lideresa del sindicato de maestros, uno de los más grandes de Latinoamérica, fue detenida en febrero de 2013 y procesada por una serie de delitos que comprendían cerca de 100,000,000 de dólares y, en forma increíble, ahora los tribunales resuelven que no había pruebas en su contra y si así fue ¿que pruebas justificaron cinco años de proceso? Otra súbita reacción de la justicia mexicana.

Otro caso de imposible explicación, es el del exgobernador de Veracruz, que en abril del año pasado, fue detenido en Guatemala por orden de un juez mexicano, acusado de delincuencia organizada, lavado de dinero y defraudación fiscal. Los Veracruzanos vivieron un calvario durante el sexenio de este señor, de quien afirmó el actual gobernador, tenía en su nómina a Andrés Manuel López Obrador. Tres de cada 10 pesos de los dineros del Estado desaparecieron durante ese sexenio. Hace cinco días los mexicanos nos encontramos con la sorpresa que la Procuraduría General de la República, encargada de la acusación, ha utilizado una argucia legal que le puede implicar el salir de la cárcel.

“No se moverá la hoja de un árbol, si no es por el soplo magnífico del electo”, se dice en el medio político mexicano. Cuando el que ha sido beneficiado por el voto es reconocido, todo el poder informal pasa a su dominio. No hay explicación para los supuestos errores de una institución profesional como la Procuraduría y es realmente muy triste la sumisión del Poder Judicial a los poderes externos. Desde una visión política, estos hechos, que seguramente son la punta del iceberg, solo pueden ser explicados en un arreglo entre el poder saliente y el entrante, que ha favorecido sus protegidos, en una burla a los mexicanos.

Si esto es el perdón, el olvido y la reconciliación que tanto pregona López Obrador, debemos olvidarnos de un cambio, pues no es más que la misma impunidad y corrupción que enloda a nuestra nación.

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