Elecciones en E.E.U.U. y caravanas de migrantes

by • noviembre 5, 2018 • DemocraciaComments (0)51

La descripción de la periodista Ana Gabriela Rojas de quienes van en las caravanas provenientes de Centroamérica y que están ya en México con rumbo a EEUU, provoca un sentimiento de solidaridad hacia esa gente que dejó sus raíces de generaciones para enfrentar lo desconocido y posiblemente la muerte. Duermen en el suelo y, cuando bien les va, sobre plásticos o cartones. Están exhaustos, con la piel llagada por el y los pies ampollados por el constante roce del caminar.

En las fotos y videos transmitidos por los medios de comunicación, reflejan personas valientes en cuya mirada se ve la desesperación, pero también la decisión de lograr un destino que se fijaron.

De estas imágenes surgen preguntas: ¿Que obliga a esos padres a arriesgar a sus hijos al sufrimiento y la muerte en una caminata de miles de kilómetros? ¿A qué niveles llegó el hambre y la violencia en sus territorios de origen para realizar una acción que implica sufrimiento físico y la incertidumbre? Sólo pueden ser condiciones realmente extremas las que orillaron a esa gente a arriesgar sus vidas y las de sus hijos.

Pero hay quien interpreta estos hechos de manera distinta. El presidente de EEUU no ha exhibido el menor rasgo de humanidad ante el sufrimiento de estas personas. Por el contrario, utiliza este éxodo para tratar de revertir la historia de las elecciones intermedias en su país y continuar en la acomodaticia seguridad que le representa un Congreso con mayoría de sus pares.

En redes sociales y en sus discursos no ha desaprovechado oportunidad para utilizar las caravanas de migrantes en favor de sus mezquinos intereses. Así, ha mencionado que en las caravanas hay delincuentes y terroristas infiltrados. El objetivo es provocar miedo entre los anglosajones que le apoyan, como lo hizo al iniciar su campaña calificando a los mexicanos de violadores, criminales y narcotraficantes. Provoca no sólo el miedo, sino también las tristes consecuencias que brotan de un discurso de odio, que se reflejan en la muerte de 11 personas en la Sinagoga Árbol de la Vida en Pittsburg. El atacante Robert G. Bowers reveló sus motivaciones basadas en el antisemitismo, al referir a la policía que “todos los judíos debían morir”. Antes del gobierno de Trump, crímenes de odio como éste se presentaban en contadas ocasiones, pero ahora son pauta común que refleja lo peor de la sociedad estadounidense. Esa política de despertar la discriminación y el encono hacia el distinto le ha rendido dividendos políticos, a pesar de ir en contra de la idiosincrasia y los principios de igualdad y respeto con que se fundó EEUU.

Si consideramos lo que está en juego en las elecciones del 6 de noviembre, encontraremos una explicación, más no una justificación, a lo que hace Trump.

Las elecciones intermedias tienen un fuerte significado para la tradición política de EEUU. por un lado, son un termómetro de cómo ve la sociedad el desempeño del presidente y, por consecuencia, representan un pronóstico sobre la reelección. Si el Partido Republicano llega a perder escaños en el Capitolio, los demócratas utilizarán esto en las elecciones presidenciales de 2020.

Son gubernaturas, congresos locales y muchos otros puestos de elección popular que están en juego y, por lo que corresponde al Capitolio, se renovarán 435 miembros de la Cámara de Representantes y un tercio de los senadores. Si los republicanos pierden la mayoría en ambas cámaras, sus políticas se verán obstaculizadas.

Pero creo que hay algo más en juego: el fiscal especial Robert Muller ha estado callado respecto a los avances sobre las investigaciones relacionadas con la intervención de Rusia en las elecciones presidenciales y la relación de Trump con esta circunstancia.

Según un estudio del Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques, las elecciones intermedias suelen ser contrarias al partido sentado en la oficina oval. En la época moderna sólo se han presentado dos excepciones a este fenómeno, la primera en 1988, como una reacción hacia el malestar de la sociedad por el intento de los republicanos de crear un impeachment al presidente Clinton, y la segunda en 2002, como una reacción de apoyo a George W. Bush por los ataques a Nueva York el 11 de septiembre de 2001.

Es de resaltar que las circunstancias que motivaron esas dos excepciones parecen presentarse en las posturas de los políticos en estos momentos: la investigación contra el presidente por sus relaciones con Rusia y la influencia en las elecciones de 2016 se ha mantenido en silencio y, por su parte, quien se ha beneficiado las caravanas de migrantes centroamericanos ha sido Trump, pues en este fenómenos social encontró el catalizador de miedo y odio que tan buen resultado le dio en otras ocasiones.

Espero que este análisis haya servido para despertar la inquietud por votar a quienes se encuentren en condiciones de hacerlo.

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