Donald Trump ¿Cuál es el límite?

by • marzo 21, 2016 • Democracia, Derechos Humanos, discriminación, Islam, Libertad de Expresión, libertad de prensa, migración, Musulman, racismo, toleranciaComments (3)1312

Donald Trump inició su campaña calificando a los mexicanos –en realidad se refería a los hispanos, pero no conoce la diferencia- como violadores, ladrones, y narcotraficantes; así empezó una escalada de violencia que crece en la misma medida que el precandidato por el Partido Republicano Donald Trump avanza en su camino para liderar a ese partido a fin de competir por la presidencia de los Estados Unidos.
En agosto de 2015, un hombre de origen hispano fue golpeado seriamente con un tubo y luego orinado en la cara por dos hombres, quienes al ser interrogados sobre los hechos dijeron que Donald Trump está en lo correcto y que todos estos mexicanos deben ser deportados. Sobre el incidente el precandidato manifestó que es una pena, pero que aplaudía a quienes apoyaban su postura antinmigrante.
Unos días después un guardaespaldas del señor Trump golpeó a un inmigrante que participaba en una protesta en un discurso del precandidato, pocos minutos antes del incidente los guardias de seguridad habían alejado a dos manifestantes de origen hispano que, también en señal de protesta, caminaban en las cercanías con capuchas del Ku Klux Klan.

El 21 de noviembre del año pasado en un mitin en Alabama, los simpatizantes de Trump, sacaron a golpes del lugar a un manifestante que gritaba -las vidas negras también importan-, mientras que, a su vez, el precandidato gritaba -sáquenlo fuera de aquí-.
El 10 de marzo de este año un afroamericano fue golpeado por un blanco en un mitin de Trump, a esto el magnate comentó que sus simpatizantes tienen un enojo increíble con la política del país, explicando de esta manera la violencia; unos días después en Wichita un motociclista golpeaba a un estudiante de origen hispano y en sus ataques hizo diversas alusiones a las propias expresiones del precandidato en contra de los extranjeros.
El viernes 11 de marzo, se suspendió un mitin de Donald Trump en la Ciudad de Chicago, debido a los enfrentamientos violentos entre sus simpatizantes y quienes protestaban contra el discurso discriminatorio del precandidato; unos días antes, un manifestante de color fue sacado a la fuerza en otra reunión con el magnate, en Dayton Ohio.

 

Los ejemplos en que periodistas que se han expresado en contra del precandidato han sido expulsados de reuniones y mítines, sobran y como muestra lo sucedido al reportero de UNIVISION Jorge Ramos.
Por otro lado los ataques hacia las mujeres son un elemento continuo en su discurso, entre otras a Megan Kelly presentadora de Fox, de quien afirmó se encontraba en su período y la sangre le brotaba hasta por los ojos; respecto a Hillary Clinton se expresó: -mira esa cara, acaso alguien votaría por ella-; respecto al cuidado de los niños manifestó que le gustan, pero hacerse cargo de ellos es cosa de mujeres y son muchas otras las frases de este tenor que identifican al precandidato como un hombre que incluye entre sus múltiples prejuicios y discriminaciones a las mujeres.
Su xenofobia se ha manifestado en comentarios contra los musulmanes, los chinos, el idioma español y el muro que propone construir para aislar a Estados Unidos.
Hemos visto como esta campaña de odio, discriminación y denostación ha tenido consecuencias y la pregunta que surge es ¿cuál es el límite?
La Primera Enmienda de la Constitución Norteamericana establece la liberta de Expresión,

primera enmienda

que ha evolucionado mediante las sentencias de la Suprema Corte: en 1919 el Juez Holmes estableció una base para determinar cuál es el límite a esto, mediante el ejemplo de un hombre que en un teatro lleno, grita ¡fuego!, pues evidentemente esa libertad de expresión puede causar un daño grave ante la posibilidad de un tumulto; de esta sentencia nació posteriormente la idea de que el límite para la Libertad de Expresión es que el ejercicio de esta no implique un “peligro claro e inminente”; en 1969 se resolvió el caso de un miembro del Ku Klux Klan que promovía la supremacía blanca, se decidió que su discurso no representaba una provocación directa a realizar algo ilegal; también la Corte se ha manifestado en la defensa de la Libertad de Expresión, aún en los casos en que las expresiones son políticamente incorrectas.
Las actividades del señor Trump, juegan en los límites de la primera enmienda y se observa que se encuentra bien asesorado por sus abogados, pero pensemos que consuelo puede traer esto a las personas que han sido golpeadas y ofendidas, por esta campaña de discriminación y odio.
Pido al lector que se ponga en el lugar del padre que, ejerciendo su libertad de tránsito, camina con sus hijos de piel morena por un parque, y frente a ellos un par de personas van comentando sobre lo acertado de las políticas propuestas por Donald Trump, de correr del país a todos los mexicanos violadores, ladrones y narcos; seguramente tendrá que alejarse del lugar, viendo violentado su derecho a circular en el parque y humillada la dignidad de sus hijos.
En el caso de esta campaña política es evidente que el ejercicio de la Libertad de Expresión de uno, se ha transformado en la negación de los derechos a la integridad física y la dignidad de muchos, entonces ¿hasta dónde está el límite?

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3 Responses to Donald Trump ¿Cuál es el límite?

  1. El discurso de odio ha potencializado sus consecuencias con el arribo de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Ver:
    http://www.vivelohoy.com/eeuu/8750567/una-ola-de-intolerancia-recorre-eeuu-tras-la-victoria-de-donald-trump

  2. […] reaccionaron en consecuencia y dado que, frente a lo que se teme se responde con agresividad, los actos de violencia no se hicieron esperar, lo que demostró la efectividad del discurso del precandidato para […]

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