El hombre vestía una gabardina color claro y, con la mirada puesta la frente, caminaba entre una multitud que le había hecho valla custodiándolo, a su paso levantaban el brazo derecho, con la mano extendida en señal de saludo y reconocimiento y en el brazo izquierdo tenían una banda con la imagen de una cruz gamada que representaba la lucha por la victoria del hombre ario.

Salía de la Cervecería de Múnich, donde había dado un discurso en el que el Estado, los judíos y los marxistas, eran el enemigo del pueblo alemán y había exaltado el Fuhrerprinzip, principio según el cual en el gobierno solo el líder era responsable de lo que sucediese y, en consecuencia, no podía admitirse un poder sobre o junto al líder.

Desde ese discurso, Hitler tomó el control del Partido Nacional Socialista y los principales directivos eran gente de su entera confianza, la intención fuer crear un poder dentro del propio Estado Alemán y lo logró; le tomó mucho tiempo pero era un sujeto tenáz y entre sus mas poderosas herramientas se encontraban las juventudes hitlerianas. Su intención era destruir las estructuras democráticas de la nación para así tomar el poder absoluto y en una Alemania desgajada por la Primera Guerra Mundial y una economía que, a nivel mundial, empobrecía a la gente, logró su objetivo.

¡Como se refleja esa imagen en el México de hoy! AMLO ha subido al poder después de doce años de lucha y lo logró creando su propio partido político: Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y cuando digo propio, lo hago con todo el sentido de pertenencia que tiene esa palabra, pues ahora que ya no lo dirige, vemos las luchas intestinas que se desarrollan para lograr el control del mismo y la evidente falta de liderazgo, que solo es consecuencia de la falta de coherencia que a esa institución dejó la fuerte dependencia hacia López Obrador, la que se reflejó durante las campañas políticas, cuando dicho partido nombraba candidatos carentes de representatividad, pero que eran aclamados cuando AMLO les levantaba la mano en las manifestaciones públicas.

Jóvenes construyendo el futuro, se denomina el programa de gobierno actual, se beca a muchachos entre 18 y 29 años de edad con $3,600 pesos mensuales y a pesar que se dice que ese proyecto es apartidista, no se puede tapar el sol con un dedo, AMLO está utilizando los dineros públicos para promover su imagen y la de su partido. Otro paralelismo que encontramos con el dictador germano, cuando fundó las juventudes hitlerianas y la liga de muchachas alemanas. Estos jóvenes fueron influenciados por los discursos incendiarios de Hitler que les convirtieron en fuerzas de choque que en forma tumultuaria violentaban a quienes consideraban enemigos del Estado Alemán.

Y es aquí en donde brota otra semejanza entre AMLO y el líder germano, el discurso de odio y separación. Hitler insistía en que el pueblo alemán tenía dos enemigos muy bien identificados, los judios y los marxistas y promovió la animadversión hacía esos grupos de tal manera que se desató la violencia hacia ellos.

El discurso del actual presidente de México, desde la campaña y ahora en el poder, ha procurado dividir a los mexicanos planteando la existencia de enemigos abstractos: La mafia del poder y los “Fifís” concepto dentro del que encuadra a los medios de comunicación que se atreven a contradecirle. Todo aquello que no coincida con su ideología o que le contradiga, es un enemigo del pueblo y deja a sus seguidores la decisión de quienes son los que encuadran en ese concepto.

Este fin de semana la violencia se desató en quienes menos lo pudiéramos pensar, las manifestaciones en contra de la violencia hacia las mujeres, se convirtieron en eso, violencia. Fuimos testigos, a través de la pantalla, de una cobarde agresión hacía un periodista de ADN40, por un sujeto identificado como Carlos Penago, quien forma parte de un grupo de choque conocido como “Los Buitres”, según dio a conocer el periódico Excelsior, profesionales de la violencia infiltrados en las manifestaciones, otro paralelismo.

¿Tal vez se trate solamente que el ascenso al poder suele tener los mismo caminos y eso explica las semejanzas entre la Alemania Hitleriana y el México de hoy?

¡Eso espero! pues la otra explicación causa escalofrío.

Crédito de la imagen destacada: Jordan Holiday en pixbay

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