https://youtu.be/xImkMiV6Ou8

En la visita de Donald Trump a la presidencia de México, destacó la imagen de Enrique Peña Nieto, en un rictus de coraje, con los labios y mandíbulas apretados y la salida del pódium en la que, el magnate norteamericano, le pone una mano en el hombro, en señal de condescendencia, lo que fue la cereza del pastel horneado con la harina de una presidencia en la debacle.

Horas después, Trump se encontraba frente a otro pódium, esta vez en Phoenix, Arizona, burlándose del presidente mexicano y dando rienda suelta a su discurso xenófobo en el estado de la Unión Americana que se ha destacado por las leyes contra migrantes más discriminatorias y violatorias del respeto a la dignidad de la persona.

Las críticas a Peña Nieto, tanto nacionales como en el ámbito internacional, han sido múltiples y de lo más variadas, pero no he notado que, del seno del Partido Revolucionario Institucional al que pertenece, haya salido otra cosa más que una tibia declaración en el sentido que, dicho organismo político, se opone a la construcción del muro propuesto por Trump y sostiene la decisión del presidente de apoyar los derechos de los mexicanos en el extranjero. Esto es una postura de encubrimiento que deja muy mal parado a ese partido, veamos las razones de esta afirmación:

La conducta del Presidente de México viola la Constitución de ese país, pues quebranta uno de los principios básicos que han caracterizado la política exterior, conocido como “Doctrina Estrada” planteada en 1930 por el Secretario de Gobierno, Genaro Estrada, adoptado por la Constitución Mexicana, que establece que la política en materia de relaciones exteriores deberá regirse por los principios de autodeterminación de los pueblos y la no intervención.

La presencia de un candidato a dirigir el vecino país del norte, en la casa de la presidencia de México y su recepción por el propio presidente del país, envían una señal evidente: oficialmente, México se está inmiscuyendo en las elecciones de Estados Unidos, solventando la conducta de un individuo que se ha manifestado constantemente en forma hostil hacia ese país y sus nacionales y esto implica que el Presidente Peña Nieto violó en forma flagrante la Constitución que prometió defender.

Pero aún hay más, el presidente mexicano debe respetar la normatividad del PRI, a riesgo de ser sancionado si no lo hace.

Así, la Declaración de Principios de dicho partido político establece, en su párrafo 359, la ratificación de la Doctrina Estrada, al disponer que, por su historia, el PRI suscribe una política exterior apegada a los principios rectores contenidos en la Constitución, antes mencionados.

Sobre el tema de los migrantes mexicanos, también encontramos que los principios del partido político antes mencionado son muy claros. Refiere que las relaciones con EEUU en todos los niveles de gobierno deben basarse en el respeto a los Derechos Humanos de los migrantes en el párrafo 374 que menciona: “Nos pronunciamos por la activa Defensa de los Derechos Humanos de los migrantes y la superación de los modelos de desarrollo Norte-Sur que, en su desigualdad, estimulan los procesos migratorios”.

Este compromiso con los Derechos Humanos de los migrantes mexicanos se reitera en los párrafos 55 y 377, y en el párrafo 388 se menciona la necesidad de velar por la dignidad de las comunidades mexicanas en el extranjero y, en especial, en EEUU. La voluntad de fortalecer los lazos con los mexicanos que viven en el exterior, se menciona en el párrafo 383.

Los estatutos del PRI establecen la existencia de una Secretaría de Gestión Social, entre cuyos fines se encuentra el impulsar las acciones necesarias para combatir la discriminación en el trato a los migrantes.

Las ofensas que Trump lanzó contra México, en el sentido que es un país de corruptos, y contra los mexicanos, afirmando que somos violadores, ladrones y narcotraficantes, así como la propuesta de construcción de un muro que divida ambos países, no pueden negarse pues están a la vista de todos y en EEUU han provocado una ola de hostilidad hacia todos aquellos que tienen la piel morena, sin distinción.

Es indudable que la invitación de la Presidencia de México a dicho personaje y su recepción por el presidente, han violentado la Constitución de México y los Principios y Estatutos del PRI, los que establecen que debe sancionarse al miembro del partido que incumpla con las obligaciones o que realicen acciones políticas que violenten los fundamentos, plasmados en los documentos básicos del partido.

Enrique Ochoa Reza tomó cargo como presidente del Consejo de dicho partido el 31 de agosto de este año y en su discurso insistió en que el partido debía adoptar una postura crítica y autocrítica.

Así las cosas, envío un reto a Ochoa o cualesquier priista para que hagan cumplir sus estatutos y la palabra empeñada, e inicien un procedimiento sancionador en contra del miembro de su partido llamado Enrique Peña Nieto.

Share this: