https://i0.wp.com/enlineadirecta.info/fotos/fransisco_gallardo_rodriguez.JPG?resize=319%2C239El documento se llama “La necesidad de un ombudsman militar en México” y es el resultado del esfuerzo académico y una lucha de décadas del General del Ejercito Mexicano Don José Francisco Gallardo Rodríguez, su familia, instituciones y personas que le acompañaron en esa brega por cambiar lo establecido y la búsqueda de panoramas más humanos y benéficos para nuestro país. Lo antecedentes son los siguientes: El General Gallardo Inició su carrera militar en 1963, destacándose en el ambiente académico,  habiendo sido el primero de su generación en la academia militar. En agosto de 1979 ingresó a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Era un constante crítico de las fallas que observaba dentro de la milicia mexicana, denunciando en forma constante, los abusos y actos de corrupción, ante sus superiores. Su paso por la universidad le permitió apreciar el contraste que entre la disciplina militar cerrada y la educación universitaria abierta, le volvió inclusive más crítico. En ese tiempo no lo fue posible continuar con sus estudios universitarios debido a los continuos cambios de plaza y otras circunstancias propias del cargo que desempeñaba en el Ejército, sin embargo logró ascender al grado de General Brigadier en 1988, lo que le permitió volver de lleno a sus estudios, obteniendo, en 1990, el grado de Licenciado en Ciencia Políticas y Administración Pública, dando continuidad a sus estudios en posgrado y elaborando una investigación para la Maestría que en aquel momento era un boceto del documento de que hablaba al principio de esta relación; en este se evidenciaban prácticas constantes dentro del Ejército mexicano que incluían violaciones a Derechos Humanos contra miembros de la milicia y civiles y actos de corrupción graves y se planteaban una serie de medidas para contrarrestar dicha situación, entre ellas la creación de un organismo militar que velase por los Derechos Fundamentales, tanto de los miembros del Ejército como de aquellos civiles que se relacionasen con esta institución. En una reunión a la que acudió el General Gallardo, en la que se encontraban presentes representantes de los medios de comunicación, comentó el trabajo de su tesis y entrego un ejemplar del boceto al Director de la revista Forum, en la cual, el 22 de octubre de ese año, fue publicado un artículo sobre el trabajo en cuestión. En noviembre de 1993, el General Gallardo fue apresado, acusándosele de cometer delitos de difamación y atentados contra el honor del Ejército; en el proceso de acoso contra el General Gallardo se le siguieron quince averiguaciones previas y siete juicios penales, que tenía que litigar extrayendo la decisión del caso de la Jurisdicción Militar para, a través del amparo, lograba ganarlos en la Justicia Civil Federal, para de inmediato encontrarse con otra acusación penal o juicio en su contra. Ante lo anterior se vio en la necesidad de acudir ante los organismos internacionales y fue así que, apoyado por diversas organizaciones defensora de los Derechos Humanos, su caso llegó en 1995 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la que el 15 de octubre de 1996 emitió recomendación al Estado Mexicano para que diese inmediata libertad al General Gallardo, cesase la campaña de persecución en su contra, se resolviesen en forma expedita los procesos que aún continuaban en su contra y se le pagara una indemnización. A pesar de esta resolución el General Gallardo no fue liberado sino hasta el año 2002. La tardanza en el cumplimiento de esta recomendación obedeció a una situación muy especial: a pesar que se en el sistema constitucional mexicano se disponga que el Presidente de la República es el Jefe de las Fuerzas Armadas, la verdad es que presidencia y ejercito en México son dos poderes no tan solo legales sino fácticos y el cumplimiento de la resolución debía efectuarse por el Presidente como representante del Estado Mexicano, pero en contra de las políticas de hecho llevadas a cabo por el Ejército en contra del General Gallardo, a la larga,  la necesidad de cumplir con la decisión del organismo internacional, le tocó al Presidente Vicente Fox, quien no se distinguió por sus artes diplomáticas y optando por la vía sencilla propuso otorgarle al General Gallardo el indulto por lo que concernía a las sentencias dictadas en su contra y el perdón por los procesos existentes, la respuesta fue contundente: esas figuras se aplican a quien es culpable y el General Gallardo no lo era, el aceptar dicha solución sería convalidar los actos de persecución en su contra. A la postre El Gobierno Mexicano, ha respetado los derechos del referido militar y su tesis de investigación, no solo ha visto la luz, sino que ha tenido tal influencia, que en el Congreso Federal se encuentra en discusión la reforma a la legislación castrense que permitirá la creación del ombudsman militar. Enhorabuena, felicidades al General José Francisco Gallardo Rodríguez por lograr las transformaciones benéficas para los cuerpos castrenses del país y mi más sincero reconocimiento profesional al colega que sostuvo el farol que iluminó al General Gallardo por su recorrido en los oscuros laberintos de la justicia: el Abogado  Félix Francisco Garza Martínez. Personas que no se conformaron con lo establecido y decidieron cambiarlo, para el beneficio de su entorno.

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