En el aula para conferencias de aquella universidad Española, se encontraban un poco más de cien alumnos que habían acudido a escuchar al escritor e historiador mexicano, José Fuentes Mares, quien impartiría una conferencia sobre la vida de Hernán Cortés; una vez concluida esta, se pasó a la etapa de preguntas y respuestas, en la que una joven estudiante, en un plan altanero, elaboró una pregunta en la que se refirió a sí misma y a los presentes, diciendo “nosotros los descendientes de los conquistadores”. El disertador inició la respuesta con otra pregunta: Disculpe ¿es usted nacida en España?, la joven contestó con orgullo que así era -¿y sus padres? También -¿y sus abuelos y demás ascendientes? Pues claro que lo son contestó la estudiante con orgullo. Entonces está usted en un error, jovencita, usted no es descendiente de los conquistadores, pues los hombres que conquistaron América, se quedaron allá y ahí ha surgido su descendencia ¡yo si soy descendiente de los conquistadores!

Esta distinción basada en la supuesta superioridad del europeo sobre el americano, tiene su origen en la concepción del habitante natural de América que fue motivada por el momento que se vivía en la Península Ibérica: cincuenta años antes el rey portugés Enrique el Navegante había iniciado el negocio del tráfico de esclavos llevados del Continente Africano hacia Europa y se buscaba la justificación para tratar a un ser humano en forma tal que quedara subordinado a sus amos y surgió la idea de distinción racial, en la que los individuos con ciertas características físicas, como el color de la piel, eran inferiores a otros.

España, por su parte, estaba pasando por un proceso de purificación social e ideológica. Habian logrado la expulsión de los moros de su territorio, luego de cinco siglos de ocupación, y era necesario buscar una ideología que les pudiera dar la cohesión necesaria para que todos los territorios se uniesen al reino de Castilla, esa ideología era la religión católica, bajo esta los reyes estarían cobijados bajo el manto de la fuerza del papado. Surgió así la necesidad de imponer la ideología propia de esa religión y por tanto la conversión o expulsión de los judíos del territorio dominado por los reyes de Castilla.

Es bajo este mosaico de circunstancias que se dio el descubrimiento y la inicial colonización de las islas del caribe. No se pensaba en los habitantes de América como una especie inferior, de hecho, Colón en su diarios, los describió de la siguiente manera: “… muy bien hechos, de muy fermosos cuerpos y muy buenas caras, los cabellos gruesos cuasi como sedas de cola de cavallos e cortos… Ellos todos a una mano son de buena estatura de grandeza y buenos gestos, bien hechos… Ellos deben ser buenos servidores y de buen ingenio, que veo que muy prezto dizen todo lo que les dezia. Y creo que ligeramente se harian cristianos, que me pareció que ninguna secta tenian…”

Debemos recordar que Colón pensaba haber llegado al país de Cipago (lo que es ahora Japón) y que en aquel tiempo era considerado por los europeos como “Las Indias”. Sin embargo el término “Indio”, como peyorativo, no fue usado de inmediato. Se requería de una motivación para poder tomar las tierras y riquezas de los territorios descubiertos y el camino ya se había andado en Europa con los esclavos africanos, si a los habitantes de los territorios descubiertos, se les consideraba inferiores podrían hacerse de ellos y sus riquezas, en aras de hacerlos mejores y cristianizarlos. Fue de esta forma que, con el paso del tiempo, se empezó a utilizar la palabra “indio” para discriminar, como ser inferior, a los habitantes de las tierras descubiertas.

La colonización trajo a América personas de distintas conformaciones raciales, de hecho, en el caribe, la explotación inmisericorde de los habitantes naturales, les fue extinguiendo, de donde nació la necesidad de llevar a esas islas de esclavos africanos y las mezclas que se fueron dando dieron motivo para crear distinciones basadas en el color de la piel, que permitieran a quienes la tenían clara, seguir obteniendo los beneficios económicos de la explotación de aquellos de piel oscura.

Las formaciones de los Estados Nación, a principios del siglo XIX, cuando los diversos territorios de América se fueron separando de sus nexos con los países europeos, fue creando nuevos criterios de distinción: culturas, idiomas, lugares de origen, etcétera. Esto segregaba a los seres humanos y en la mitad de ese siglo surgió la teoría de la evolución de las especies, según la cual solo la especie más favorecida por la naturaleza sobrevive, lo que dio mayor fuerza a esos criterios de distinción entre los seres humanos y ha sustentado las teorías de supremacía racial, cuyo origen, es exclusivamente mercantilista.

La verdad es que la interrelación entre los seres humanos, ha evolucionado hacia una especie humana que comparte sus genes con todos los habitantes de este planeta y que no existe lo que llaman una raza pura. Es la combinación, lo que nos hará mejores y, al venir de esta, debemos sentirnos orgullosos, pues somo nosotros los verdaderos conquistadores.  

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