El cuento de Hans Christian Andersen “El Emperador desnudo”, nos relata como un emperador que gustaba de la adulación recibió el consejo de dos pillos que le dijeron que podían fabricarle un traje que sería invisible para los tontos o aquellos que estuvieran en desacuerdo con su gobierno, con adulaciones le convencieron de que eso podría hacerse y el gobernante aceptó.

El par de pillos empezaron a pedir materiales costosísimos que se robaban mientras fingían trabajar con un material inexistente, pero nadie en la corte decía nada por temor a que los tacharan de tontos o, peor aún, de ser enemigos del monarca.

Llegó el día que el imaginario vestido estuvo listo y los pillos fingieron poner las vestiduras en el cuerpo del rey, que permaneció desnudo ante el silencio de los cortesanos que no se atrevían a mencionar lo que estaba a la vista.

Así inició un desfile por las calles de la ciudad y la gente veía a su rey desnudo, pero callaban ante el temor de que les tacharan de tontos o traicioneros. Pero la niñez es inocente y no para en convencionalismos, por lo que un niño se atrevió a gritar, entre la multitud silenciosa: – ¡El rey está desnudo! – ante esto la multitud soltó la risa, lo que hizo al rey comprender que realmente iba desnudo, pero no tuvo otra opción que levantar la cabeza y caminar con dignidad fingida entre el pueblo.

Esta semana he visto en el presidente de México López Obrador, signos de que la adulación ha envanecido su ego y sus decisiones se están tomando por falsos criterios.

Sobre el conflicto en Chihuahua, se refirió a los agricultores, en términos despectivos, diciendo que es falso que sean agricultores, porque traen camionetas de lujo, y visten de pantalón, sombrero y botas vaqueras y que usan cinto… cuando dijo esto calló y volteó hacia un sujeto alto que estaba junto a él y le preguntó ¿cintos que? El individuo le contestó -piteados- AMLO volteó hacia el micrófono y dijo -cintos piteados-.

Evidente la señal: antes de salir a la mañanera, el presidente estuvo hablando con gente que, en vez de decirle la verdad, le hablaba dulce al oído: Los que protestan no son del pueblo. Vea usted como visten. Las camionetas último modelo que usan. Los políticos prianistas que los están apoyando. ¡Hasta usan cintos piteados! –

Otra señal de que le han puesto un traje imaginario se presentó en el despido de varios funcionarios de alto nivel de la Comisión Nacional del Agua, porque, según el decir del presidente, son gente traicionera y corrupta que perteneció a los gobiernos del PRI y del PAN. Se evidencia que el conflicto del agua en Chihuahua se le salió de las manos a la señora Blanca Jiménez Cisneros, directora de la Comisión Nacional del Agua, quien se justificó aduciendo que dentro del organismo había gente corrupta que la había mal aconsejado. De nueva cuenta, el presidente, en vez de investigar la verdad, se dejó endulzar los oídos, lo que trajo como consecuencia la pérdida del trabajo de funcionarios cuyo prestigio ha quedado enlodado. ¿Qué van a decir esos funcionarios a su esposa o hijos?

Lo más triste y aberrante fue lo que sucedió con el titular del Instituto para devolver al Pueblo lo robado, El Doctor Jaime Cárdenas García, un hombre integro, catedrático de la UNAM y miembro investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas, cuyo trabajo es reconocido a nivel internacional. El Doctor Cárdenas estuvo apoyando a López Obrador desde su campaña y le fue siempre fiel, reconociendo las bondades que los cambios propuestos traerían a México, pero se vio obligado a renunciar a la Dirección del Instituto, en su carta de renuncia agradece al presidente la confianza que le otorgó y le identifica la corrupción que impera en ese organismo y que había denunciado ante las autoridades, pero sin resultados.

La respuesta de López Obrador fue infame y desagradecida. Tachó a Jaime Cárdenas de pusilánime y de no haber tenido los arrestos para lograr limpiar la institución, como se lo había encargado.

De nueva cuenta se dilucidan las lenguas empalagosas que lamen los oídos del presidente: – Es un desagradecido. Después de la confianza que usted le tuvo. No tuvo los pantalones para combatir a los corruptos. Etc. –

Las señales que el rey está desfilando desnudo y que aún no se ha dado cuenta, son fuertes. ¿Que pasará cuando se percate de su error, si es que lo hace? tal vez solo le quede levantar la cabeza y fingir dignidad ante el fracaso, haciendo lo mismo: culpar a los anteriores de los males de México, sin aceptar su propia ineficiencia, pues hay aduladores que se la ocultan.

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