La primera noticia me llegó a través de mi cuenta de Twitter: La demanda por Daño Moral solicita una indemnización de 10 millones de pesos y la retractación pública. Veamos quienes son los personajes en esto que, si fuera un espectáculo de la Arena México, sería el clásico enfrentamiento entre el rudo y el técnico.

Sobre el demandante: este papel lo interpreta Humberto Moreira, político mexicano de pésima reputación. Fue gobernador del Estado de Coahuila, Presidente del PRI en las elecciones de Enrique Peña Nieto, puesto que tuvo que dejar, por las fuertes críticas sobre su administración en Coahuila; después de esto se fue a España en donde se dedicó a estudiar una maestría. Mientras esto pasaba, las autoridades norteamericanas realizaron una investigación, de la que se han descubierto movimientos de cientos de millones de dólares relacionados con las arcas de Coahuila y esto permitió que la investigación se trasladara a España, en donde la fiscalía ejecutó, el 15 de enero de este año, una orden de detención en contra del político. Unos cuantos días duró detenido y en cuanto salió se fue al aeropuerto y regresó a México. El arresto fue noticia de primera plana y las opiniones periodísticas no se hicieron esperar y fueron muchas.

El demandado es Sergio Aguayo, es un reconocido catedrático e investigador del Colegio de México, una de las instituciones académicas más prestigiadas del país. Es también columnista para periódicos reconocidos a nivel nacional, ha escrito varios libros y dado conferencias en muchas universidades prestigiosas del mundo. En su momento, opinó también sobre la detención de Moreira, refiriendo que la carrera política del ex gobernador de Coahuila «olía a corrupción» y le calificó como un ejemplo de impunidad.

Sobre la demanda: el día 30 de junio pasado, un juez mexicano dio entrada a un juicio por Daño Moral promovido por Humberto Moreira en contra de Sergio Aguayo. Se le exige al periodista el pago de 10 millones de pesos y la retractación de lo que manifestó en su columna. La demandante argumenta que lo publicado afecta fuertemente su honor, vida privada e imagen y la consideración que de su persona tienen los demás.

Los fundamentos de una demanda de esta naturaleza se presentan con base en los derechos a la intimidad, la reputación y el honor, de los que todos gozamos, como seres humanos y entes sociales. Estos derechos son violentados cuando se nos atribuyen situaciones que manchan nuestro aprecio y el que los demás tienen sobre nosotros; a esto se le conoce como Daño Moral y da base para exigir una indemnización económica y, en su caso, la retractación de aquello que se ha dicho.

El Daño Moral, en el caso del periodismo, se regula en forma especial, pues requiere que se compruebe no solo la expresión ofensiva, sino que esta fue emitida con la intención de dañar y los límites a la Libertad de Expresión son más amplios cuando se trata de personajes que llevan una vida pública, pues el actuar de ellos adquiere una importancia social.

Lo que ha acontecido después: de enero a la fecha, las investigaciones sobre la complicidad de Humberto Moreira en actos ilícitos, han venido a dar más luz sobre el caso, pues, conforme ha reportado la Revista Proceso, el 6 julio pasado dio inicio un juicio ante un juez de McAllen Texas, en contra de quien fuera uno de los capos del grupo de los Zetas, Marciano Millán Vázquez, «El Chano», a quien se le involucra con hechos conocidos como “La matanza de Allende”, que abarcan un período de los años 2010 a 2011, en el que el grupo criminal conocido como los Zetas, mataron o hicieron desaparecer a un número aproximado de 300 personas en el norte del Estado de Coahuila.

Ante la Corte Norteamericana, compareció el testigo protegido por la fiscalía Rodrigo Humberto Tapia,

quien fue uno de los operadores financieros del grupo criminal ya mencionado; en su testimonio describió que él, personalmente, hizo entrega de 4 millones de dólares a los funcionarios del gobierno coahuilense: Vicente Chaires, en aquel tiempo Secretario de Operación y Administración y de quien se dice ha sido prestanombres de Humberto Moreira y Jesús Torres Charles quien fuera Fiscal General del Gobierno de Moreira y que se ha visto involucrado en escándalos de corrupción con el crimen organizado. Este soborno, bajo el compromiso de otorgar protección al grupo en cuestión.

Es verdad que del testimonio mencionado no se puede desprender una relación directa entre el cártel criminal y el ex gobernador Moreira, pero de lo que sí existen fuertes indicios, es que, durante su gestión, el grupo de los Zetas se encontraba favorecido por el poder estatal, lo que debe haber facilitado la Matanza de Allende.

Las reacciones: el periodista Sergio Aguayo ha publicado en su página web, que no encuentra otra explicación a la demanda de Humberto Moreira, más que él, como investigador del Colegio de México, está dirigiendo un estudio sobre la «La Matanza de Allende». Esta hipótesis parece fortalecerse por los nuevos hechos que han salido a la luz y explicar el encono de Moreira contra el periodista Aguayo.

En el medio periodístico en México se ha desatado una molestia fuerte, pues se afirma que una demanda de este tipo, inhibe la Libertad de Expresión y provoca autocensura, por el temor a ser demandados.

En realidad, yo no lo veo así, pues la Libertad de Expresión debe tener límites; la función de informar no implica una carta blanca para difamar o calumniar; por el contrario, el comunicador que así obra, desprestigia al buen periodismo que siempre debe ejercerse dentro de los parámetros éticos de esa profesión.

En mi experiencia como abogado, la demanda de Moreira parece no tener bases para sustentar una sentencia condenatoria, lo que encuentra sustento en criterios de la Primera Sala de la Suprema Corte Mexicana expedidos desde el 2009, y si del juicio se logra una absolución para Sergio Aguayo, todo el periodismo mexicano saldrá fortalecido y expedito para ejercer su función de denunciar la corrupción.

Vayan pues mis mejores deseos e intenciones hacia Sergio Aguayo,

¡Definitivamente le voy al técnico!

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