Se acuerda mi estimado lector de los globos terráqueos, esas representaciones esféricas de nuestro planeta a las que se daba vuelta y localizaba continentes y países y las zonas desérticas de nuestro planeta, en el hemisferio norte destacan los desiertos de Asía y hacia el oeste el Sahara y cruzando el Océano Atlántico, aparece el Desierto de Chihuahua.

Este último es la zona desértica más extensa de América del Norte y se encuentra en ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México, en este último país abarca grandes zonas de Coahuila, Chihuahua, Sonora y Zacatecas.

Ahí la lluvia es escasa y cada gota cuenta, el agua se guarda con recelo, pues para sus habitantes, su falta puede prolongarse por largos períodos y causar pobreza para centenares de miles de personas, es esencial para la supervivencia.

En 1916, se concluyó la construcción de la presa La Boquilla en el Estado de Chihuahua, esta retiene las aguas que bajan de la montaña y se unen en el caudal conocido como Rio Conchos y llega a la frontera con el país del norte, donde vierte sus aguas en el caudaloso Río Bravo.

Esa presa permitió volver productiva tierra que antes era estéril y así surgieron zonas en donde se aprovecha el agua almacenada; con el tiempo el cauce del río fue retenido por más presas, lo que permitió aumentar los riegos y así, con el trabajo de generaciones de gente esforzada, brotaron regiones agrícolas y riqueza extraída de la que antes era tierra inhóspita.

Más al noroeste y en otro desierto, surgió una población fronteriza conocida como Mexicali, que aprovechaba el agua que llegaban del Río Colorado, después de un extenso recorrido por el territorio estadounidense, una nueva riqueza agrícola era también extraída al desierto.

El uso de las aguas de estos ríos, llevó a ambos países a celebrar un Tratado en el que se pusieron de acuerdo sobre como se distribuirían los recursos hídricos y con los avances en el almacenamiento del agua y las técnicas agrícolas, lo que hace apenas un siglo era un desierto que parecía indomable, se convirtió en un aparato de producción agrícola, que, hasta ahora, es el cuarto en México, con primeros lugares en chile, alfalfa, avena, cebolla y una producción lechera y ganadera que se encuentra entre las principales del país. De hecho, si mi estimado lector disfruta en estos días del picor de un chile jalapeño, es muy posible que este probando un producto chihuahuense, pues esta tierra es el primer productor mundial de ese sabroso picante.

No hace mucho, el Gobernador de Chihuahua elogiaba los esfuerzos de los productores agrícolas de esta tierra y los lugares primordiales que en México ocupa, a pesar de que se trata de una de las regiones más desérticas del mundo y proclamaba a los cuatro vientos, la necesidad de apoyar la producción agropecuaria.

Los niveles de las presas han bajado drásticamente

Pero todo parece indicar que ahora los vientos soplan por otros rumbos, pues con el pretexto de cumplir con el tratado de aguas, las presas de Chihuahua están siendo vaciadas y los agricultores y campesinos de la región afectados en su economía de una manera grave; son cerca de 20 mil familias que lo sufren directamente y si a eso agregamos todas las demás que viven de actividades relacionadas, el daño supera el medio millón de personas.

Tiempos extraordinarios se están viviendo, los usuarios del agua han tratado de oponerse a que les roben el líquido al que tienen derecho pues les ha sido concesionado, realizando manifestaciones e inclusive han tratado de tomar las presas para evitar que se vacíen, pero la represión del gobierno federal y del Estado, a través de despliegues de fuerza más dignos de usarse contra los grupos criminales que asolan al país, que contra gente trabajadora que defiende su patrimonio, han violentado sus derechos de expresión y a la libre manifestación.

Entender las cuestiones técnicas involucradas en el tema es difícil, pero de acuerdo con quienes tienen experiencia en el tema, han hecho ver que el manejo del agua es ineficiente y carente de transparencia, así como que la extracción del líquido no es conforme al tratado.

¿Qué oscuros intereses hay tras de esta maniobra sin precedente orquestada por el gobierno federal y sostenida por el gobernador de Chihuahua, en un acto de desprecio hacia los chihuahuenses?

Tal vez quienes se benefician, en Nuevo León y Tamaulipas puedan darnos la respuesta.

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