Estimado Lector.

Hace aproximadamente dos años, tuve una desagradable experiencia en la oficina de migración de los Estados Unidos, ubicada en el cruce Zaragoza de El Paso Texas.

Acudíamos a solicitar autorización para viajar a la Ciudad de Los Ángeles.

Durante más de tres horas nos tuvieron esperando, cuando iniciamos la fila habríamos ocho personas, después éramos más de cuarenta y no se había atendido a una sola, a pesar que veíamos que los agentes de migración, estaban platicando entre ellos o atendiendo cuestiones distintas, con una verdadera actitud de desprecio hacia quienes esperábamos.

Durante ese tiempo de espera, me dedique a escribir el poema que transcribo abajo y espero sea de su agrado.

 Pd. Después de esas horas de espera, decidimos ir al cruce de Santa Teresa, que se encuentra a media hora del anterior y fuimos atendidos con cortesía por los agentes de esta otra oficina.

 

Por mi espera en la migra. 

 El anhelo por buen trato de quien no tiene el poder. 

Ese poder de oficina que cuanto a tantos lastima, 

Hoy me tiene atrapado, en horas de espera y cansancio, 

cansancio de la paciencia y espera de la atención, 

atención que no me llega por la cruel indiferencia 

de quien a su cargo tiene, atenderme con decencia. 

¡Ay! Poder de burocracia que tiene un tinte divino 

pues dispone de mi tiempo con crueldad y desatino. 

Si los Dioses del Olimpo, en este momento me vieran, 

De mí se compadecieran, al ver que quien los imita, 

No tiene acierto en la cita de quien de su poder requiere. 

En la pequeñez de su alma, aquel de quien necesito,  

no digna siquiera verme ni atender mis requisitos. 

¡Ay! Si su alma pudiera, crecer tan siquiera un poco 

Y viese que en la igualdad, que la natura nos da ,

El tratarnos con respeto, a ambos nos dignifica 

Y sin embargo el desprecio tan solo a uno envilece. 

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