Mientras escribo estas líneas, los funcionarios de casillas electorales en México se están instalando los

casilla
En estas elecciones se lograron instalar más de 99% de las casillas electorales en los catorce Estados en que se celebraron comicios.

espacios en que se llevarán a cabo las actividades del ejercicio democrático: Mesas de trabajo, urnas para depositar las boletas, mamparas con cortinas para emitir el voto y no tardarán en entregar las listas de electores y hacer el conteo de boletas, frente a los representantes de partido. Al pensar en este trabajo, que realizan ciudadanos comunes sin percibir nada más que la satisfacción de proteger la democracia en mi país, me brotan una serie de reflexiones:

 

La democracia en América, se encuentra a prueba, pues en algunos lugares parece desmoronarse como témpanos de hielo que, al venir el calor del verano, se separan en montañas que se internan en el mar.

En Brasil, la Presidenta que fue electa por los ciudadanos, se encuentra temporalmente depuesta y gobierna el país un político que ha subido al poder por decisión de sus pares; Venezuela se debate en una lucha de facciones que han provocado mítines y manifestaciones, en ocasiones reprimidos por una fuerza pública que ya ha cobrado algunas víctimas; en Estados Unidos, la sociedad, desilusionada por la clase política, ha volteado los ojos hacia un empresario que con populismo y jactancia se ha hecho de una popularidad digna de mejor causa.

No todo está mal con la democracia en América: Chile ha logrado una buena transición democrática; Argentina se ha librado de doce años de Kirchnerismo y Guatemala, el presidente Otto Pérez Molina, debido a los escándalos de corrupción, acompañados de multitudinarias manifestaciones en su contra, se vio obligado a renunciar y el país está pasando por una reconstrucción de su gobierno.

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Rubén Aguilar. Enmendaba los errores de Vicente Fox con la frase «lo que el presidente quiso decir…»

 

En México hemos jugado a la democracia lo que va del siglo XXI y no nos ha ido muy bien. Otro jactancioso sedujo con su palabrería a la sociedad -¡Vamos a coger a los “peces gordos!” -, dijo, y los ciudadanos, esperanzados a que si se combatiría la corrupción en serio, le eligieron como presidente; los “peces gordos” resultaron eran anguilas resbaladizas que daban tremendos choques eléctricos; por lo que el redentor, nada hizo y terminó mimetizándose con las anguilas y transformándose en una de ellas. Luego, parte de la sociedad volteó la cara hacia el populismo de izquierda y el proceso democrático se dividió de tal manera que termino quedando el poder, en manos quien tenía el poder, pero este nuevo presidente, cuestionado por el voto dividido, buscó legitimarse e inició una guerra que llevó a la muerte a más de 70,000 conciudadanos.

Desilusionada la sociedad mexicana uso su fuerza electiva para volver a lo que había antes y resulta que fue peor el remedio que la enfermedad, pues las muertes continúan y más aún, torturas, ejecuciones sumarias, desapariciones forzadas e impunidad, son sellos de esta administración; la corrupción campea en el suelo de la patria y el periodismo valiente (que también hay del otro, y mucho) ha desenmascarado actos y personajes propios de la vulgaridad de quienes gobiernan.

La Casa Blanca del Presidente Peña Nieto, la casa de descanso del Secretario de Hacienda Videgaray, los desfalcos a las arcas estatales de Moreira, en Coahuila; las propiedades en el extranjero de Murat; los descarados robos al Erario Público del gobernador priista Duarte, en Veracruz; son solo muestras de la terrible corrupción que ahoga a México y la clase empresarial no se escapa, el Grupo Higa de Juan Armando Hinojosa Cantú, el grupo constructor de origen Ibero OHL, son también muestras de los escándalos de cohecho, relacionados con contrataciones del Gobierno Federal y de los Estados.

Mi tierra, Chihuahua, no escapa: al gobernador Cesar Duarte, se le ha señalado por sus inversiones por sesenta y cinco millones de pesos, con un fideicomiso para la adquisición de acciones de un banco; los escándalos en el sector salud, en que se involucran empresas relacionadas con el político, han sido denunciados en la Revista Proceso y nuevas investigaciones están trayendo a la luz la cantidad de propiedades de quien no era más que un sencillo vendedor de autos usados…

Se decía de Othar, el caballo de Atila, que por donde pasaba no volvía a crecer la hierba y pareciera que la corrupción e impunidad en México, causan el mismo efecto. Pero no todo es malo: los candidatos independientes y la alternancia han surgido como matas verdes en el páramo desolado y se empiezan a ver resultados.

Espero que nuevas matas surjan en estas elecciones que se celebran el día de hoy, para que México empiece a caminar por la vereda del real combate a los males que le aquejan desde su clase política.

Aunque, ¡son solo reflexiones!

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