El maestro emérito de el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) tiene ya 93 años cumplidos y es reconocido como uno de los principales pensadores de los Estados Unidos; su cabello y barba, canos, pero aún tupidos, así como las arrugas de su cara, nos presentan a un hombre mayor, pero su hablar y las ideas que brotan de esa entrenada y brillante mente, no tienen edad.

Noam Chomzky, es una persona con grandes méritos académicos, hijo de padres de origen judío-ucraniano, de donde la guerra que ahora se está presentando en el este de Europa, debe tener para él un significado especial y su intervención, en el Seminario Internacional sobre Resolución de Conflictos en el marco del Derecho Internacional ante la invasión de Ucrania, organizado por la Universidad Carlos III de Madrid, nos presenta al conflicto bélico, como una situación de difícil solución, dada la posición de la potencia norteamericana.

Chomzky plantea una seria crítica a las políticas de Estados Unidos en ámbito internacional y señala como ejemplos de esto: la detención de fondos de Afganistán en el sistema monetario, bajo el argumento que pertenecen a la organización terrorista “Al Quaeda”, lo que está llevando a ese país a la hambruna en perjuicio de millones de adultos y niños.

Otra crítica es respecto de lo que califica como la prisión al aire libre más grande del mundo, con dos millones de palestinos en la Franja de Gaza, territorio en el que los israelíes, con la ayuda y beneplácito de Estados Unidos, limitan el ingreso de alimentos y agua potable, teniendo bajo condiciones infrahumanas a la población, incluyendo también menores.

Menciona también el caso de Yemen, país al que Arabia Saudita, mediante acciones de la fuerza aérea, con el acuerdo y apoyo militar de Estados Unidos, tiene controlado su principal puerto, situación que ha sido ya señalada por la Organización de las Naciones Unidas, pues se presentan también situaciones de hambruna para decenas de miles de niños.

Sobre Ucrania, Chomzky menciona el acuerdo poco conocido entre ese país y la potencia norteamericana, celebrado en septiembre de 2021, mediante el cuál se plantea la intención que el país europeo forme parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y el pacto de proporcionarle armamento y entrenamiento militar, hecho que violenta directamente los intereses de Rusia en la región y que muy posiblemente influyó en la decisión de Putin de invadir Ucrania.

Como antecedente nos menciona el acuerdo entre Gorbachov y George H. Bush, en 1991, cuando se extinguió la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), en el cual se fijaron los límites de influencia de la OTAN, con el compromiso que no se extendería “ni una pulgada más hacia el este”; acuerdo que fue desconocido por el presidente Bill Clinton en 1998, extendiendo hacia el oriente la influencia de la organización militar y, posteriormente, con la intervención de George W. Bush, esta zona se extendió aún más.

Menciona el catedrático, que la guerra en Ucrania favorece las intenciones de Estados Unidos, pues aleja la posibilidad de que la influencia de la Unión Europea se extienda hacia el pacífico, pues se están enfrentando países que serían clave para eso, por lo que ve como remota la posibilidad que Estados Unidos, en su carácter de potencia mundial y líder de la OTAN, busque intermediar para la solución del conflicto armado.

Por esas razones Chomzky ve como cercana la posibilidad de que alguno de los países reaccione con un ataque nuclear, con consecuencias tales, que los más afortunados serían los que muriesen inmediatamente.

Según menciona, Rusia se encuentra en una posición débil en cuanto a tecnología para la detección de misiles, pues esta se basa en radáres, muy potentes, pero que están limitados a percibir el peligro solo cuando este se encuentre en el horizonte, por lo que, si percibiese un ataque de ese tipo, respondería con todo su poder nuclear.

La situación de riesgo es que esa alarma se encienda por accidente o error, lo que ya ha pasado y a pesar de que Estados Unidos cuenta con tecnología satelital para detectar el ataque, este sería de tal magnitud que no habría defensa alguna que impidiera que muchos de los misiles llegasen a territorio americano.

El panorama que nos plantea el catedrático me recuerda lo que se dice de las víboras de cascabel, en el sentido que mientras más pequeña es, más letal es su mordida, pues, a diferencia de un ofidio más viejo, aún no ha aprendido a controlar la cantidad de veneno que inyecta y ataca con todo.

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