La filtración de correos electrónicos cursados por la cúpula del Partido Demócrata evidenció la intención de boicotear la campaña del candidato Bernie Sanders para favorecer la candidatura de Hillary Clinton. Esto se conoció el viernes 22 de julio, a sólo tres días del inicio de la convención del partido para la elección de candidato a presidente del país.

En este escándalo de juego sucio: ¿Qué fue lo que sucedió durante ese fin de semana? Y ¿qué fue lo acordado entre las partes en conflicto? Creo que la respuesta la podemos encontrar en el análisis del discurso que Sanders dio el lunes 25 de julio para abrir la convención demócrata.

Inicia con lo que yo considero un reproche tanto a la candidata Clinton como a los miembros de la directiva del Partido Demócrata:

“…comprendo que hay mucha gente en esta convención y en el país decepcionados por el resultado de la nominación. Creo que es justo decir que no hay nadie más decepcionado que yo…”.

En la siguiente parte da aliento a sus seguidores haciéndoles ver que continuará en su lucha, y pudiera desprenderse no sólo que la lucha de Sanders continuará en el ámbito político, sino también parece contener una promesa de intervención en el desempeño de Clinton si ésta llega a la presidencia:

“…juntos hemos creado una revolución política, nuestra revolución. …me veo en el futuro continuando con este esfuerzo…”.

Luego el discurso habla sobre Clinton y a lo que se compromete:

“…Hillary Clinton comprende… la necesidad de un nivel de vida justo, mejorar el salario, crear trabajos, y está determinada a crear millones de empleos en la reconstrucción de nuestra alicaída infraestructura, puentes, carreteras, agua…”.

Sobre este tema encontramos coincidencia en las plataformas que promovieron en su campaña interna ambos candidatos: La de Sanders menciona la intención de establecer un proyecto de ley para invertir por cinco años y crear 13 millones de empleos, y la de Clinton hace referencia a luchar para aprobar un plan… para invertir en infraestructura, fabricación, investigación, tecnología, energía limpia y pequeños negocios.

Sobre la acumulación de riqueza y control político, Sanders refiere en su discurso:

«…Clinton nombrará jueces de la Corte Suprema que invaliden el acta “Ciudadanos Unidos”. Se refiere a la decisión de la Corte de 2010, que consideró que las aportaciones a las campañas políticas es una forma de Libertad de Expresión y, por tanto, no deben ser limitadas. Esta ha involucrado a los grandes capitales en la política y las campañas en Estado Unidos.

Al finalizar su discurso, vuelve al tema y menciona:

“…el Partido Demócrata está ahora comprometido a romper los lazos monopólicos de Wall Street y crear leyes de control sobre monopolios financieros…”.

En este caso sí encontramos una fuerte diferencia entre la plataforma de Clinton y la del orador, en la primera, sólo se menciona la necesidad de hacer que las Instituciones financieras paguen impuestos más justos y el eliminar las lagunas fiscales que les permiten evadir impuestos. Esto parece ser congruente a los intereses que la candidata ha creado con el sistema financiero del país, revelados por la reportera Diana Johnstone y otras investigaciones periodísticas.

Pero lo dicho por Sanders plantea una política más agresiva, e involucra al Partido Demócrata. Surge aquí una duda: En caso de que Hillary Clinton llegue a la presidencia ¿se obliga el Partido Demócrata a dar seguimiento a la política dura mencionada por Sanders?

Sobre el Sistema de Salud, Bernie Sanders dice en el discurso:

“…ella (Clinton)… entiende que es necesario que el sistema de salud negocie con las compañías farmacéuticas el precio de las medicinas y que no es posible que estas compañías tengan utilidades multimillonarias, mientras sólo uno de cada cinco ciudadanos tiene acceso a las medicinas…”.

Este también es un aspecto sensible para Clinton, pues la industria farmacéutica ha estado ligada a sus intereses en la campaña, según lo ha observado el periodista David Nather. En su plataforma Clinton sólo menciona el control de precios de los medicamentos y la especulación de las compañías farmacéuticas en forma muy vaga, pero en el discurso de Sanders se crea un compromiso más fuerte para la candidata en este aspecto.

Respecto al cómo vigilar que lo dicho no quede en el aire, el discurso parece darnos la respuesta a esto:

“… entiendo que Hillary Clinton y no coincidimos en muchos aspectos… pero me complace decirles que, mediante el Comité de Plataforma Democrática, hubo un acercamiento que nos ha dado la plataforma de campaña más progresiva… nuestro trabajo será vigilar que la plataforma se implemente por los demócratas en el Senado, la Cámara de Representantes y la presidencia de Hillary Clinton y voy a estar vigilante de que esto pase…”.

Del análisis se puede concluir que durante el fin de semana que siguió al descubrimiento del juego tramposo para favorecer a Clinton, Sanders no perdió el tiempo en reproches inútiles, sino que logró obtener una posición de ventaja, en la que obligó a su contraparte a aceptar aspectos de su plataforma política, que modifican la propia de la candidata.

Tal parece que la filtración de correos no tomó a Sanders desprevenido, sino que, como todo buen boxeador, aprovechó el traspiés de su contraparte y obtuvo una buena ventaja. Hay Sanders para rato.

Crédito de la imagen: gettyimages

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