La tortura es una práctica que se ha aplicado durante casi toda la historia de la humanidad, no es sino hasta las últimas dos centurias que se ha procurado eliminar de los sistemas jurídicos en la mayor parte del mundo. En la época de la monarquía, la tortura tuvo un tinte especial en tanto que era una expresión del poder del rey, con diversos significados: Era el rey quien emitía la ley y tenía el poder de determinar qué conductas pudieran ser consideradas como delito; como consecuencia de esto, la comisión de un delito era una conducta en contra de la voluntad real, por lo que debía ser castigada severamente lo que se hacía a través de actos que llegaron a niveles de crueldad increíbles para nuestra cultura. El tormento aplicado pretendía demostrar el poder del monarca de diversas formas; era un mensaje a los súbditos –esto es lo que acontece a quienes osan ir en contra de la voluntad real—, también pretendía demostrar cómo el poder del monarca era tal que podía disponer, a su voluntad, del cuerpo de los gobernados y procuraba, a través de esa muestra de sufrimiento, inhibir las conductas criminales y crear un espectáculo público. En el siglo XVIII, esta facultad del monarca se empezaba a cuestionar y fue en la s