Señora Ministra ¡Por respeto a la cantina!

0 0
Read Time:5 Minute, 41 Second

 

 

Hace ya muchos años que escuché una anécdota que habla de un abogado que era Juez Federal en la Ciudad de México. Mariano, dicen algunos que se llamaba.

Los viernes cuando salía del trabajo, solía ir a una cantina en el centro cerca de los tribunales, donde, con otros jueces y magistrados, bebían unos tragos y platicaban de su trabajo, todo en una agradable convivencia que duró durante muchos años, en el que algunos de ellos, fueron subiendo en el escalafón y nuestro amigo, llegó a ser Ministro de la Suprema Corte de Justicia, el puesto más alto al que se puede aspirar en la carrera judicial; a partir de entonces dejó de acudir a la cantina con sus amigos.

Los años transcurrieron y el ministro terminó su cargo, pero fue propuesto para diputado en el congreso, donde también se desempeñó durante otro período.

Un viernes en la tarde, cuando el grupo de amigos se encontraba tomando la copa y platicando en la cantina, Mariano se presentó y se sentó con ellos, sus antiguos amigos lo recibieron con agrado y alguno de ellos le hizo la pregunta obligada:

  • ¿Por qué dejaste de acompañarnos los viernes?

A lo que Mariano contestó con la agudeza mental que le caracterizaba:

  • Cuando fui ministro de la Suprema Corte dejé de venir por respeto a mi investidura y también a la Corte y cuando fui diputado dejé de venir por respeto a …la cantina.

Sea cierta o no la anécdota, nos deja un mensaje: la Suprema Corte de Justicia en México, es el tribunal que conoce sobre los casos mas trascendentes para la vida del País y lo hace interpretando la Constitución, que es el documento que contiene las reglas, que los mexicanos hemos creado para regular nuestra forma de gobierno y nuestros derechos más elementales.

Quienes la interpretan, son los once ministros de la Suprema Corte; su nombramiento se da por el Senado, eligiéndolos de entre tres que haya propuesto el Presidente quien tiene la obligación de presentar no solo personas que se hayan destacado en el ejercicio de la carrera del Derecho, como abogados, jueces o académicos; también deben ser personas de reconocida honorabilidad y que no tengan compromisos políticos o económicos, que comprometan su imparcialidad al desempeñar la importantísima función de ser uno de los once juristas, que deciden cual es el rumbo que la Constitución nos marca a los mexicanos.

Desviando un poco el tema, comento a mis estimados lectores que, en la vida académica universitaria, es común la existencia de conductas fraudulentas, las que implican acciones que violentan los valores tradicionales de la educación. En tal sentido, pueden considerarse fraude académico conductas tales como: copiar en los exámenes, suplantación de estudiantes, hacer pasar como participante de un trabajo común a quien no colaboró en su elaboración y presentar como propias ideas que han sido elaboradas por otros, esto último es lo que se conoce  como plagio académico.

El plagio académico causa un grave daño a las instituciones educativas, pues al convertirse en una política repetitiva y soportada institucionalmente, debilita la moral y los principios éticos que deben sustentar toda actividad académica universitaria. Es evidente que quien presenta un trabajo ajeno como propio, es consciente de que está llevando a cabo un engaño y obteniendo así ventajas indebidas. El alumno, al encontrar que este engaño le reditúa utilidades, repetirá esta pauta conductual cuantas veces pueda; por otro lado, el desconocimiento por parte del alumno del alto nivel de deshonestidad que implica la conducta del plagio, así como la impunidad en la sanción de esta, son circunstancias que crean un campo fértil para la continua repetición de las actividades plagiarías, deteriorando así la estructura académica.

Volviendo a la Suprema Corte, una de las 11 personas que al día de hoy desempeña esa importante función de ser intérprete de lo que la constitución marca sobre el rumbo de México y los mexicanos, he expresado su interés para presidir al máximo tribunal, es la Ministra Yasmín Esquivel, quien ha sido señaladapor el señor Guillermo Sheridan, un intelectual mexicano, catedrático de la Universidad Autónoma de México y hombre de reconocido trabajo y honestidad intelectual.

Esta denuncia menciona que la Ministra Esquivel incurrió en plagio al elaborar su tesis para obtener el grado de licenciatura en Derecho, en la UNAM; la información proporcionada parece evidenciar, que la entonces pasante Yasmín Esquivel, copió gran parte de una tesis elaborada un año antes, por otro alumno de esa universidad.

Recuerda mi estimado lector la situación que se presentó cuando se construyó el segundo piso del periférico de la ciudad de México, cuando AMLO era jefe de gobierno, una obra de decena de miles de millones de pesos que fue otorgada sin licitación a empresas propiedad del Ingeniero José María Riobóo, quien ha sido uno de los asesores del actual presidente en muchas de sus obras emblemáticas, como el Aeropuerto Felipe Ángeles o el controvertido Tren Maya.

Pues bien, estimado lector, Yasmín Esquivel la Ministra de la SCJN cuya honestidad intelectual está cuestionada y José María Riobóo, tienen entre si una fuerte relación derivada del matrimonio entre ambos.

Yasmín Esquivel fue propuesta por el Presidente López Obrador como ministra de la SCJN en el año 2019 y el Senado, entonces con abrumadora mayoría de el partido Morena y sus aliados, le aprobó para el cargo, a pesar de QUE POR SER CÓNYUGE DE UNO DE LOS PRINCIPALES CONTRATISTAS DEL GOBIERNO FEDERAL, no tenía la independencia e imparcialidad necesarias para desempeñar esa importante función.

AMLO al proponer a esta jurista como ministra y los morenistas del Senado al aprobarla para

el cargo ¿obraron en interés de la nación mexicana o en el de su facción?

Ahora el nuevo escandalo sobre la Ministra Esquivel, el supuesto plagio de su tesis de licenciatura, de ser cierto nos indica que el requisito de reconocida honorabilidad para ocupar el trascendental cargo en la SCJN tampoco se ha cumplido.

Eduardo Medina Mora, quien fuera Ministro de la Corte, renunció a su cargo luego que se dieron a conocer escándalos sobre transferencias de millones de pesos a cuentas en el extranjero, a pesar que ni entonces ni a la fecha se le han imputado cargos. Este señor, en su momento, tuvo el pundonor de renunciar a su cargo por respeto a la institución, pero también por respeto a si mismo como profesionista y persona.

Me pregunto si la Ministra Yasmín Esquivel tendrá el mismo pundonor, respeto a su persona y a la institución o seguirá los designios del líder máximo, el dilema es quedarse en la cantina o no acudir a ella por respeto a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Lo que suceda nos va a decir de que están hechos los señores morenistas.

Crédito de la imágen principal: SCJN.gob.mx

Share this:

About Post Author

Oscar Muller Creel

Oscar Müller Creel es Doctor en Derecho especializado en derechos humanos, ética profesional, seguridad publica, corrupción y libertad de expresión. Ha escrito diversos libros y artículos científicos. Columnista en varios medios de comunicación internacionales, tanto para prensa como radio. Si usted desea publicar esta columna en su medio de comunicación, agradeceremos se comunique con nosotros. OMC Opinión. Todos los Derechos Reservados 2015
Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Comentarios

Comentarios

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.